
La primera sesión de pareja es conjunta y dura 60 minutos: sirve para entender qué los trae y qué espera cada quien. Después hay una sesión individual con cada uno, y lo que se dice ahí no pasa a la conjunta sin permiso.
Casi todas las parejas llegan a la primera sesión con la misma pregunta sin decir: ¿esto va a ser un juicio y alguien va a perder? Vale la pena despejarlo de entrada. El trabajo no es decidir quién tiene la razón. Es ver el patrón que arma la discusión y darles otra salida que no sea ganar o callarse.
Cómo está armada
La primera es conjunta y dura 60 minutos, no 45. La diferencia no es comercial: son dos personas hablando y una terapeuta sosteniendo la conversación, y en 45 minutos apenas alcanzaría a hablar uno.
Después de esa sesión viene una individual con cada quien, de 45 minutos, para lo que en conjunta cuesta decir. Y luego se retoma el trabajo conjunto con una devolución: qué se va a trabajar y en qué orden.
Quién habla primero
Se pregunta a los dos, y el orden lo decide la terapeuta precisamente para que no lo decida la dinámica de siempre. En muchas parejas hay uno que explica y otro que corrige, o uno que llena el silencio y otro que espera. Ese reparto es ya información sobre el patrón, y por eso se cuida desde el primer minuto.
Si uno de los dos viene arrastrado, también se dice. Venir sin querer es un dato legítimo y se trabaja con eso; lo que no funciona es fingir que se vino con ganas.
Qué se pregunta
- Qué los trae ahora. No qué pasa en general: por qué esta semana y no hace dos años.
- Qué espera cada quien del proceso, dicho por separado y en voz alta.
- Cómo es la discusión típica: quién empieza, quién se retira, cómo termina.
- Qué se ha intentado ya y qué pasó cuando lo intentaron.
- Qué funciona todavía. Esto se pregunta siempre y casi nadie lo espera.
Lo que se dice a solas
Es la duda más frecuente y la respuesta es clara: lo que aparece en la sesión individual se trabaja contigo y solo pasa a la conjunta si tú lo autorizas. Ese encuadre se explica a los dos antes de empezar, para que nadie descubra las reglas a mitad del proceso.
Eso no convierte la individual en un espacio para hacer alianzas. La terapeuta es la misma para los dos y su trabajo es con la relación; lo que cambia es que hay cosas que solo se pueden decir sin el otro delante, y sin ese espacio se pierden.
Lo que no va a pasar
- Nadie va a dictaminar quién tiene la razón.
- No se va a empujar la relación en ninguna dirección: el objetivo lo definen ustedes, y a veces es reconstruir y a veces es separarse mejor.
- No hay que contarlo todo el primer día. Lo que no salga hoy sale después.
- No se sale de la primera sesión con la relación arreglada. Se sale sabiendo qué se va a trabajar.
¿Y si mi pareja no quiere venir?
Puedes empezar tú en terapia individual. Muchas parejas llegan después, cuando ven un cambio en uno de los dos. Forzar la primera cita suele salir peor que esperar a que llegue por su cuenta.
Terapia de pareja en Mood Clinic
Sesión conjunta de 60 minutos, una individual con cada quien y la misma especialista para los dos durante todo el proceso.
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